Conectivismo: Una teoría
de aprendizaje para la era digital
George Siemens
(gsiemens@elearnspace.org)
Diciembre 12, 2004
Traducción:
Diego E. Leal Fonseca[1] (diego@diegoleal.org) Febrero 7, 2007
Este trabajo está publicado bajo una Licencia Creative
Commons 2.5
Introducción
El conductismo, el cognitivismo y el constructivismo son las tres
grandes teorías de aprendizaje utilizadas más a menudo en la creación de
ambientes instruccionales. Estas
teorías, sin embargo, fueron desarrolladas en una época en la que el
aprendizaje no había sido impactado por la tecnología. En los últimos veinte años, la tecnología ha
reorganizado la forma en la que vivimos, nos comunicamos y aprendemos. Las necesidades de aprendizaje y las teorías
que describen los principios y procesos de aprendizaje, deben reflejar los
ambientes sociales subyacentes. Vaill
enfatiza que “el aprendizaje debe constituir una forma de ser –un conjunto
permanente de actitudes y acciones que los individuos y grupos emplean para tratar
de mantenerse al corriente de eventos
sorpresivos, novedosos, caóticos, inevitables, recurrentes…” (1996, p.42).
Hace tan solo cuarenta años, los aprendices, luego de completar la
educación formal requerida, ingresaban a una carrera que normalmente duraría
toda su vida. El desarrollo de la información era lento. La vida del conocimiento era medida en
décadas. Hoy, estos principios
fundamentales han sido alterados. El
conocimiento crece exponencialmente. En
muchos campos la vida del conocimiento se mide ahora en meses y años. González (2004) describe los retos que genera
la rápida disminución de la vida del conocimiento:
“Uno de los factores más persuasivos
es la reducción de la vida media del conocimiento. La “vida media del
conocimiento” es el lapso de tiempo que transcurre entre el momento en el que
el conocimiento es adquirido y el momento en el que se vuelve obsoleto. La
mitad de lo que es conocido hoy no era conocido hace 10 años. La cantidad de
conocimiento en el mundo se ha duplicado en los últimos 10 años y se duplica
cada 18 meses de acuerdo con la Sociedad Americana de Entrenamiento y
Documentación (ASTD, por sus siglas en inglés).
Para combatir la reducción en la vida media del conocimiento, las
organizaciones han sido obligadas a desarrollar nuevos métodos para llevar a cabo
la capacitación.”
Algunas tendencias significativas en el aprendizaje:
Muchos aprendices se desempeñarán en una
variedad de áreas diferentes, y posiblemente sin relación entre sí, a lo largo
de su vida.
El aprendizaje informal es un aspecto
significativo de nuestra experiencia de aprendizaje. La educación formal ya no
constituye la mayor parte de nuestro aprendizaje. El aprendizaje ocurre ahora
en una variedad de formas - a través de comunidades de práctica, redes
personales, y a través de la realización de tareas laborales.
El aprendizaje es un proceso continuo, que
dura toda la vida. El aprendizaje y las
actividades laborales ya no se encuentran separados. En muchos casos, son lo mismo.
La tecnología está alterando (recableando[2]) nuestros cerebros. Las herramientas que utilizamos definen y
moldean nuestro pensamiento.
La organización y el individuo son organismos
que aprenden. El aumento en el interés por la gestión del conocimiento muestra
la necesidad de una teoría que trate de explicar el lazo entre el aprendizaje
individual y organizacional.
Muchos de los procesos manejados previamente
por las teorías de aprendizaje (en especial los que se refieren al
procesamiento cognitivo de información) pueden ser ahora realizados, o
apoyados, por la tecnología.
Saber cómo y saber qué están siendo complementados con saber dónde (la comprensión de dónde encontrar el conocimiento
requerido)
Antecedentes
Driscoll (2000) define el aprendizaje como “un cambio persistente en el desempeño humano o en el desempeño
potencial… [el cual] debe producirse como resultado de la experiencia del
aprendiz y su interacción con el mundo” (p.11). Esta definición abarca muchos de los
atributos asociados comúnmente con el conductismo, el cognitivismo y el
constructivismo –a saber, el aprendizaje como un estado de cambio duradero
(emocional, mental, fisiológico (v.gr., habilidades)) obtenido como resultado
de las experiencias e interacciones con contenidos o con otras personas.
Driscoll (2000, p14-17) explora algunas de las complejidades para
definir aprendizaje. Su debate se centra
en:
Fuentes válidas de conocimiento – ¿Adquirimos
conocimiento a través de experiencias? ¿Es innato (presente en el nacimiento)?
¿Lo adquirimos a través del pensamiento y el razonamiento?
Contenido del conocimiento – Es el
conocimiento realmente cognoscible? Puede ser cognoscible a través de la
experiencia humana?
La consideración final se enfoca en tres
tradiciones epistemológicas en relación con el aprendizaje: Objetivismo,
Pragmatismo, e Interpretativismo:
El objetivismo (similar al conductismo)
establece que la realidad es externa y es objetiva, y el conocimiento es
adquirido a través de experiencias.
El pragmatismo (similar al cognitivismo)
establece que la realidad es interpretada, y el conocimiento es negociado a
través de la experiencia y el pensamiento.
El interpretativismo (similar al
constructivismo) establece que la realidad es interna, y el conocimiento es
construido.
Todas estas teorías de aprendizaje mantienen la noción que el conocimiento
es un objetivo (o un estado) que es alcanzable (si no es ya innato) a través
del razonamiento o de la experiencia. El conductismo, el cognitivismo y el
constructivismo (construidos sobre las tradiciones epistemológicas) intentan
evidenciar cómo es que una persona aprende.
El conductismo establece que el aprendizaje es, en general,
incognoscible[3], esto es, que no podemos entender qué ocurre
dentro de una persona (la “teoría de la caja negra”). Gredler (2001) expresa el conductismo como un
conjunto de varias teorías que hacen tres presunciones acerca del aprendizaje:
El comportamiento observable es más importante
que comprender las actividades internas.
El comportamiento debería estar enfocado en
elementos simples: estímulos específicos y respuestas.
El aprendizaje tiene que ver con el cambio en
el comportamiento.
El cognitivismo a menudo toma un modelo computacional de procesamiento
de la información. El aprendizaje es visto como un proceso de entradas,
administradas en la memoria de corto plazo, y codificadas para su recuperación
a largo plazo. Cindy Buell detalla este
proceso: “En las teorías cognitivas, el conocimiento es visto como construcciones
mentales simbólicas en la mente del aprendiz, y el proceso de aprendizaje es el
medio por el cual estas representaciones simbólicas son consignadas en la
memoria”.
El constructivismo sugiere que los aprendices crean conocimiento
mientras tratan de comprender sus experiencias (Driscoll, 2000, p. 376). El conductismo y el cognitivismo ven el
conocimiento como externo al aprendiz y al proceso de aprendizaje como al acto
de aprehender el conocimiento. El constructivismo asume que los aprendices no son
simples recipientes vacíos para ser llenados con conocimiento. Por el contrario, los aprendices están
intentando crear significado activamente.
Los aprendices a menudo seleccionan y persiguen su propio
aprendizaje. Los principios
constructivistas reconocen que el aprendizaje en la vida real es caótico y
complejo. Las aulas de clase que emulan
la “ambigüedad[4]” de este aprendizaje serán más efectivas al
preparar a los aprendices para el aprendizaje a lo largo de la vida.
Limitaciones
del conductismo, el cognitivismo y el constructivismo
Un principio central de la mayoría de las teorías de aprendizaje es que
el aprendizaje ocurre dentro de una persona.
Incluso los enfoques del constructivismo social, los cuales sostienen
que el aprendizaje es un proceso social, promueven el protagonismo del
individuo (y su presencia física, es decir, basado en el cerebro) en el
aprendizaje. Estas teorías no hacen
referencia al aprendizaje que ocurre por fuera de las personas (v.gr.,
aprendizaje que es almacenado y manipulado por la tecnología). También fallan al describir cómo ocurre el
aprendizaje al interior de las organizaciones.
Las teorías de aprendizaje se ocupan del proceso de aprendizaje en sí
mismo, no del valor de lo que está siendo aprendido. En un mundo interconectado, vale la pena
explorar la misma forma de la información que adquirimos. La necesidad de evaluar la pertinencia de
aprender algo es una meta-habilidad que es aplicada antes de que el aprendizaje
mismo empiece. Cuando el conocimiento es
escaso, el proceso de evaluar la pertinencia se asume como intrínseco al
aprendizaje. Cuando el conocimiento es
abundante, la evaluación rápida del conocimiento es importante. Inquietudes adicionales surgen debido al
rápido incremento de la cantidad de información. En el entorno actual, a menudo se requiere
acción sin aprendizaje personal, es decir, necesitamos actuar a partir de la
obtención de información externa a nuestro conocimiento primario. La capacidad de sintetizar y reconocer
conexiones y patrones es una habilidad valiosa.
Cuando las teorías de aprendizaje existentes son vistas a través de la
tecnología, surgen muchas preguntas importantes. El intento natural de los teóricos es seguir
revisando y desarrollando las teorías a medida que las condiciones
cambian. Sin embargo, en algún punto,
las condiciones subyacentes se han alterado de manera tan significativa, que
una modificación adicional no es factible.
Se hace necesaria una aproximación completamente nueva.
Estas son algunas preguntas para explorar en relación con las teorías de
aprendizaje y el impacto de la tecnología y de nuevas ciencias (caos y redes)
en el aprendizaje:
¿Cómo son afectadas las teorías de aprendizaje cuando el conocimiento ya
no es adquirido en una forma lineal?
¿Qué ajustes deben realizarse a las teorías de
aprendizaje cuando la tecnología realiza muchas de las operaciones cognitivas
que antes eran llevadas a cabo por los aprendices (almacenamiento y
recuperación de la información)?
¿Cómo podemos permanecer actualizados en una
ecología informativa que evoluciona rápidamente?
¿Cómo manejan las teorías de aprendizaje
aquellos momentos en los cuales es requerido un desempeño en ausencia de una
comprensión completa?
¿Cuál es el impacto de las redes y las teorías
de la complejidad en el aprendizaje?
¿Cuál es el impacto del caos como un proceso
de reconocimiento de patrones complejos en el aprendizaje?
Con el incremento en el reconocimiento de
interconexiones entre distintas áreas del conocimiento, ¿cómo son percibidos
los sistemas y las teorías ecológicas a la luz de las tareas de aprendizaje?
Una
teoría alternativa
La inclusión de la tecnología y la identificación de conexiones como
actividades de aprendizaje, empieza a mover a las teorías de aprendizaje hacia
la edad digital. Ya no es posible
experimentar y adquirir personalmente el aprendizaje que necesitamos para
actuar. Ahora derivamos nuestra
competencia de la formación de conexiones.
Karen Stephenson indica:
“La experiencia ha sido considerada
la mejor maestra del conocimiento. Dado que no podemos experimentar todo, las
experiencias de otras personas, y por consiguiente otras personas, se
convierten en sustitutos del conocimiento. „Yo almaceno mi conocimiento en mis
amigos‟ es un axioma para recolectar conocimiento a través de la recolección de
personas (sin fecha).”
El caos es una nueva realidad para los trabajadores del
conocimiento. ScienceWeek (2004) cita la
definición de Nigel Calder en la que el caos es “una forma críptica de orden”.
El caos es la interrupción de la posibilidad de predecir, evidenciada en
configuraciones complejas que
inicialmente desafían el orden. A
diferencia del constructivismo, el cual establece que los aprendices tratan de
desarrollar comprensión a través de tareas que generan significado, el caos
señala que el significado existe, y que el reto del aprendiz es reconocer los
patrones que parecen estar escondidos. La construcción del significado y la
formación de conexiones entre comunidades especializadas son actividades
importantes.
El caos, como ciencia, reconoce la conexión de todo con todo. Gleick
(1987) indica: “En el clima, por ejemplo,
esto se traduce en lo que es medio en broma conocido como el Efecto Mariposa:
la noción que una mariposa que bate sus alas hoy en Pekín puede transformar los
sistemas de tormentas el próximo mes en Nueva York” (p.8). Esta analogía evidencia un reto real: “la dependencia sensible en las condiciones
iniciales” impacta de manera profunda lo que aprendemos y la manera en la
que actuamos, basados en nuestro aprendizaje.
La toma de decisiones es un indicador de esto. Si las condiciones
subyacentes usadas para tomar decisiones cambian, la decisión en sí misma deja
de ser tan correcta como lo era en el momento en el que se tomó. La habilidad de reconocer y ajustarse a
cambios en los patrones es una actividad de aprendizaje clave.
Luis Mateus Rocha (1998) define la auto-organización como la “formación espontánea de estructuras,
patrones o comportamientos bien organizados, a partir de condiciones iniciales
aleatorias” (p.3). El aprendizaje,
como un proceso de autoorganización, requiere que el sistema (sistemas de
aprendizaje personales u organizacionales) “sean
informativamente abiertos, esto es, para que sean capaces de clasificar su
propia interacción con un ambiente, deben ser capaces de cambiar su estructura…”
(p.4). Wiley y Edwards reconocen la importancia de la autoorganización
como un proceso de aprendizaje: “Jacobs
argumenta que las comunidades se auto-organizan de manera similar a los
insectos sociales: en lugar de tener miles de hormigas cruzando los rastros de
feromonas de cada una y cambiando su comportamiento de acuerdo con ellos, miles de humanos se cruzan entre sí en el andén
y cambian su comportamiento.”. La auto-organización a nivel
personal es un micro-proceso de las construcciones de conocimiento
auto-organizado más grandes, que se crean al interior de los ambientes
institucionales o corporativos. La
capacidad de formar conexiones entre fuentes de información, para crear así
patrones de información útiles, es requerida para aprender en nuestra economía
del conocimiento.
Redes,
Mundos Pequeños, Lazos débiles
Una red puede ser definida simplemente como conexiones entre
entidades. Las redes de computadores,
las mallas de energía eléctrica y las redes sociales funcionan sobre el
sencillo principio que las personas, grupos, sistemas, nodos y entidades pueden
ser conectados para crear un todo integrado. Las alteraciones dentro de la red
tienen un efecto de onda en el todo.
Albert-László Barabási indica que “los
nodos compiten siempre por conexiones, porque los enlaces representan
supervivencia en un mundo interconectado” (2002, p.106). Esta competición está bastante aminorada al
interior de una red de aprendizaje personal, pero la ubicación de valor en
ciertos nodos en lugar de otros es una realidad. Los nodos que adquieren un mayor perfil serán
más exitosos en adquirir conexiones adicionales. En un sentido de aprendizaje, la probabilidad
de que un concepto de aprendizaje sea enlazado depende de qué tan bien enlazado
está actualmente. Los nodos (sean
áreas, ideas, comunidades) que se especializan y obtienen reconocimiento por su
experticia tienen mayores oportunidades de reconocimiento, resultando en una
polinización cruzada entre comunidades de aprendizaje.
Los lazos débiles son enlaces o puentes que permiten conexiones cortas
entre información. Las redes de nuestros
pequeños mundos están pobladas, generalmente, con personas cuyos intereses y
conocimiento son similares a los nuestros.
Encontrar un nuevo trabajo, por ejemplo, a menudo ocurre a través de
lazos débiles. Este principio tiene gran
mérito en la noción de coincidencia, innovación y creatividad. Las conexiones entre ideas y campos dispares
pueden crear nuevas innovaciones.
Conectivismo
El conectivismo es la integración
de principios explorados por las teorías de caos, redes, complejidad y
auto-organización. El aprendizaje es un
proceso que ocurre al interior de ambientes difusos de elementos centrales
cambiantes – que no están por completo bajo control del individuo. El aprendizaje (definido como conocimiento
aplicable[5]) puede residir fuera de
nosotros (al interior de una organización o una base de datos), está enfocado
en conectar conjuntos de información especializada, y las conexiones que nos
permiten aprender más tienen mayor importancia que nuestro estado actual de
conocimiento.
El conectivismo es orientado por la
comprensión que las decisiones están basadas en principios que cambian
rápidamente. Continuamente se está
adquiriendo nueva información. La habilidad de realizar distinciones entre la
información importante y no importante resulta vital. También es crítica la
habilidad de reconocer cuándo una nueva información altera un entorno basado en
las decisiones tomadas anteriormente.
Principios del conectivismo:
El aprendizaje y el conocimiento dependen de
la diversidad de opiniones.
El aprendizaje es un proceso de conectar nodos
o fuentes de información especializados.
El
aprendizaje puede residir en dispositivos no humanos.
La capacidad de saber más es más crítica que aquello que se
sabe en un momento dado.
La alimentación y mantenimiento de las
conexiones es necesaria para facilitar el aprendizaje continuo.
La habilidad de ver conexiones entre áreas,
ideas y conceptos es una habilidad clave.
La actualización (conocimiento preciso y
actual) es la intención de todas las actividades conectivistas de aprendizaje.
La toma de decisiones es, en sí misma, un
proceso de aprendizaje. El acto de
escoger qué aprender y el significado de la información que se recibe, es visto a través del lente de una realidad
cambiante. Una decisión correcta hoy,
puede estar equivocada mañana debido a alteraciones en el entorno informativo
que afecta la decisión.
El conectivismo también contempla
los retos que muchas corporaciones enfrentan en actividades de gestión del
conocimiento. El conocimiento que reside
en una base de datos debe estar conectado con las personas precisas en el
contexto adecuado para que pueda ser clasificado como aprendizaje. El conductismo, el cognitivismo y el
constructivismo no tratan de referirse a los retos del conocimiento y la
transferencia organizacional.
El flujo de información dentro de
una organización es un elemento importante de la efectividad
organizacional. En una economía del
conocimiento, el flujo de información es el equivalente de la tubería de
petróleo en la sociedad industrial.
Crear, preservar y utilizar el flujo de información debería ser una
actividad organizacional clave. El flujo
de información puede ser comparado con un río que fluye a través de la ecología
de una organización. En ciertas áreas,
el río se estanca y en otras declina. La salud de la ecología de aprendizaje de
una organización depende del cuidado efectivo del flujo informativo.
El análisis de redes sociales es un
elemento adicional para comprender los modelos de aprendizaje de la era
digital. Art Kleiner (2002) explora la “teoría
cuántica de la confianza” de Karen Stephenson, la cual “explica no sólo cómo reconocer la capacidad
cognitiva colectiva de una organización, sino cómo cultivarla e incrementarla”.
Al interior de las redes sociales, los hubs[6]
son personas bien conectadas, capaces de promover y mantener el flujo de
información. Su interdependencia redunda
en un flujo informativo efectivo, permitiendo la comprensión personal del
estado de actividades desde el punto de vista organizacional.
El punto de partida del
conectivismo es el individuo. El
conocimiento personal se compone de una red, la cual alimenta a organizaciones
e instituciones, las que a su vez retroalimentan a la red, proveyendo nuevo
aprendizaje para los individuos. Este
ciclo de desarrollo del conocimiento (personal a la red, de la red a la
institución) le permite a los aprendices estar actualizados en su área mediante
las conexiones que han formado.
Landauer y Dumais (1997) exploran el
fenómeno según el cual “las personas
tienen mucho más conocimiento del que parece estar presente en la información a
la cual han estado expuestas”.
Estos autores proveen un enfoque conectivista al indicar “la simple noción que algunos dominios de
conocimiento contienen vastas cantidades de interrelaciones débiles que, si se
explotan de manera adecuada, pueden amplificar en gran medida el aprendizaje
por un proceso de inferencia”. El
valor del reconocimiento de patrones y de conectar nuestros propios “pequeños
mundos del conocimiento” es aparente en el impacto exponencial que recibe
nuestro aprendizaje personal.
John Seely Brown presenta una
interesante noción, en la cual Internet equilibra los pequeños esfuerzos de
muchos con los grandes esfuerzos de pocos.
La premisa central es que las conexiones creadas con nodos inusuales
soportan e intensifican las actividades existentes que requieren gran
esfuerzo. Brown muestra el ejemplo de un
proyecto del sistema de Universidad Comunitaria del Condado de Maricopa, el
cual reúne a adultos mayores y a estudiantes de escuela elemental en un
programa de mentores. Los niños “escuchan a estos „abuelos‟ más de lo que
escuchan a sus padres, la mentoría realmente ayuda a los profesores… los
pequeños esfuerzos de muchos –los adultos mayores- complementan los grandes
esfuerzos de pocos –los profesores-” (2002). Esta amplificación de
aprendizaje, conocimiento y comprensión a través de la extensión de una red
personal es el epítome del conectivismo.
Implicaciones
La noción de conectivismo tiene
implicaciones en todos los aspectos de la vida. Este artículo se enfoca
principalmente al aprendizaje, pero los siguientes aspectos también son
afectados:
Administración
y liderazgo: La gestión y organización
de recursos para lograr los resultados esperados es un reto significativo. Comprender que el conocimiento completo no
puede existir en la mente de una sola persona requiere de una aproximación
diferente para crear una visión general de la situación. Equipos diversos con puntos de vista discrepantes
son una estructura crítica para la exploración exhaustiva de las ideas. La innovación es otro reto adicional. La mayor parte de las ideas revolucionarias
de hoy día, existieron una vez como elementos marginales. La habilidad de una organización para
fomentar, nutrir y sintetizar los impactos de visiones diferentes sobre la
información es crucial para sobrevivir en una economía del conocimiento. La rapidez de “la idea a la implementación”
también se mejora en una concepción sistémica del aprendizaje.
Medios, noticias, información: Esta tendencia
ya está en curso. Las organizaciones de
medios masivos están siendo retadas por el flujo de información abierto, en
tiempo real y en dos vías que permiten los blogs.
Administración del conocimiento personal en
relación con la administración del conocimiento organizacional.
El diseño de ambientes de aprendizaje.
Conclusión
La tubería es más importante que su
contenido. Nuestra habilidad para
aprender lo que necesitamos mañana es más importante que lo que sabemos
hoy. Un verdadero reto para cualquier
teoría de aprendizaje es activar el conocimiento adquirido en el sitio de aplicación[7]. Sin embargo, cuando el
conocimiento se necesita, pero no es conocido, la habilidad de conectarse con
fuentes que corresponden a lo que se requiere es una habilidad vital. A medida
que el conocimiento crece y evoluciona, el acceso a lo que se necesita es más
importante que lo que el aprendiz posee actualmente.
El conectivismo presenta un modelo
de aprendizaje que reconoce los movimientos tectónicos en una sociedad en donde
el aprendizaje ha dejado de ser una actividad interna e individual. La forma en la cual trabajan y funcionan las
personas se altera cuando se usan nuevas herramientas. El área de la educación ha sido lenta para
reconocer el impacto de nuevas herramientas de aprendizaje y los cambios ambientales,
en la concepción misma de lo que significa aprender. El conectivismo provee una
mirada a las habilidades de aprendizaje y las tareas necesarias para que los
aprendices florezcan en una era digital.
Referencias
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